Escorts en Lima Peru

La Buena Medicina

La verdad que nunca pensé que iba a desear asistir a aquellos aburridos congresos a los que desgraciadamente tenía que ir como jefe de cirugía de mi hospital en la querida ciudad de Barcelona.  Siempre he considerado que juntar lejos de sus casas a decenas de personas que se dedican casi a tiempo completo a las mismas cosas es positivo para que aprendan unas de otras pero nada divertido, ya que al fin y al cabo no escapas de tu rutina y además te alejas de tu zona de confort. Reconozco que hay momentos dignos de vivir, grandes fiestas nocturnas cargadas de diversión y compañerismo, pero que acaban siendo tan rutinarias como el resto de las jornadas, por lo que para mí ya habían perdido todo su encanto. Me sentía aquejado gravemente por la enfermedad del aburrimiento.

Hasta que conocí en Buenos Aires a Laurent. Laurent era un experto cirujano en la capital de Argentina y tenía nombre francés porque sus padres eran unos enamorados de viejas películas del  “Nouvelle vague” que les grababa en videocasetes un familiar que vivía en París y las llevaba con el cuando los visitaba todos los veranos.

Laurent tenía fama de ser un mujeriego y juerguista empedernido pero sin embargo yo lo conocí como un profesional bien serio mientras impartía una conferencia de neurocirugía. Al acabar su ponencia se me presentó y me dijo que justo estaba deseando conocer e intercambiar conocimientos con el miembro llegado más allá de los mares. Antes de que me diera cuenta me había convencido y hecho prometer que iría en persona a conocer una nueva  terapia revolucionaria en una clínica de  kinesiólogas en Lima, Perú. La verdad que no era una idea tan descabellada porque una de las etapas del congreso latinoamericano transcurría en la capital peruana.

La sorpresa fue mayúscula cuando el taxi me llevó a la dirección garabateada por Laurent y me  dejó en un lujoso bloque de apartamentos en la capital peruana que no tenía aspecto de centro hospitalario. Comprendí la broma de buen gusto de Laurent cuando una diosa azabache y demasiado hermosa me abrió la puerta del apartamento anotado. Sólo con verla ya deseaba acariciar, disfrutar y poseer su cuerpo; ya me había olvidado de las tediosas jornadas del congreso, y de que existía una realidad más allá del sueño de estar con esa mujer. Me quedé con ella toda la noche. Fue la primera mejor noche de mi vida, la primera noche que ni tuve que atreverme a estar con una escort de lujo, porque eso era lo que en realidad siempre había esperado y deseado mi cuerpo. Desde entonces he tenido numerosas citas con escorts en Santiago de Chile, Sao Paulo, Caracas, Miami o Barcelona.

En cuanto tengo la sensación de que me aparto un solo centímetro de la felicidad vuelvo a recuperarlo teniendo una experiencia con una de estas mujeres que son pura pasión y sensualidad. Y todo gracias a la seria broma de Laurent. Siempre se lo recuerdo cuando estamos disfrutando con nuestras jóvenes modelos en la piscina de su terraza bonaerense.

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